miércoles, 7 de mayo de 2014

Gustavo nos pregunta (me pregunta?)

Gustavo nos pregunta (me pregunta?) a dónde vamos. Respuestas confusas. Nos invita a acompañarlos. Me callo. Responden mis compañeros que hemos quedado con otra gente. Realmente no quería tomar la menor decisión en lo que a él respecta. No quería forzar las cosas, que salieran como el destino dispusiera. Así que cada grupo continuó su camino, en direcciones opuestas, y avanzados unos pasos, me volví a mirarle y él se giró casi a la vez, sonriendo malévolamente (y esa es una de las cosas que más me pone de él, su maldita sonrisa perversa). Respiré hondo y seguí adelante.

Nos divertimos mucho, yo bebí varios gin tonics, y hacía muchísimo que no lo hacía. Me sentaron fenomenal, tanto que acabé bailando y cantando una música que ni siquiera me gusta, pero el gintonic hace maravillas en mí cuando estoy bien acompañada. A las cinco de la mañana regresábamos al hotel y fuí amablemente invitada a compartir cuarto, cama y fluidos con uno de mis compañeros. De repente escuché mentalmente mis gemidos cuando tengo un orgasmo y evalué la posibilidad de ser escuchada por el cuarto de al lado, ocupado por los otros dos compañeros no invitados a la "fiesta", y no me hacía ninguna gracia. Demasiado obvio todo. No me gustan esos rollos. Una cosa es contarlo a quién me de la gana y otra que sean testigos. Me corta mucho. Así que me fuí a dormir con mi amiga y compañera y dejamos a los hombres que se las apañaran con su sueño.

El domingo regresamos a nuestra ciudad entrada la tarde e hice repaso de los acontecimientos. Y caí en la cuenta que en tres días, sentí deseo sexual por al menos tres hombres distintos (sin contar a Benicio) y que mi deseo era real, brutal y abrasador. Si no lo desaté a todo lo que da de sí fue más por precauciones laborales que por otro tipo de impedimentos. Y que probablemente, ese sea el único impedimento (hasta la fecha).

Me siento con hambre sexual todo el tiempo. Me siento distinta, como si algo hubiera cambiado dentro de mí que no acabo de poder explicar con claridad. Siempre he tenido un excelente apetito sexual, pero ahora se ha incrementado de manera exponencial. Y mi apetito tiene mil caras distintas. Y factibles en mayor o menor medida. Como si hubiera estado encerrada en un convento por mucho tiempo y ahora saliera a la calle.

Promiscua?, puede ser, porque no practico la monogamia sexual. Ni ahora mismo la deseo. Mi actitud no hace daño a nadie y mis afectos están bien consolidados. Es como tener hambre y comer. Nada más.

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