sábado, 31 de mayo de 2014

Casino Chile en linea

Soy una mala invitada de bodas, lo reconozco. Me enferma contemplar un desfile de invitadas encaramadas a tacones imposibles sobre los que caminan como si pisaran tartas de merengue. Me enervan los hombres vestidos con sus trajes de hace muchos domingos y sus corbatas de colores mal escogidos (y no digamos si son sintéticas) a los que se les nota a la legua que han hecho un esfuerzo sobrehumano por dejar sus vaqueros por un día. Sufro lo indecible si la boda es de día y algunas se plantan alegremente vestidos de noche como si fuera nochevieja a bordo de un crucero. Me ahogo entre el brillo de lamés, lentejuelas, dorados y bisuterías del todo a cien. Niños vestidos de adultos, como enanos terribles de pelo engominado y corbatas mini, aquí.

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Si en la boda hay un coro rociero, lo más probable es que me de un colapso nervioso, porque servidora nunca ha ido a una boda en Andalucía (que sería más propio) y escuchar la "Salve Rociera" en un pueblo de la sierra de Madrid, es como escuchar "La Macarena" en el Tirol: un completo despropósito.

También me ha tocado observar a un novio luciendo sobre su cabeza a modo de diadema unas carísimas gafas de sol mientras esperaba a su recién estrenada esposa llegar en Rolls (alquilado), mascando chicle. Novio+gafas de sol+rolls+chicle = jesusito, que acabe esto ya¡¡.

Luego tenemos el apartado de los aderezos musicales, con sus bisbales, sus congas y sus pasodobles, a ser posible, con orquesta de nombres tipo "Siryus" y el primo pesado que se empeña en sacarte te guste o no. Abominable.

Y si encima, sirven la mayonesa en sobrecitos de plástico individuales, como si estuvieras en el burguer del barrio, apaga y vámonos...

Por eso procuro no ir a las bodas. Sufro. Sufro mucho. Claro, no todas las bodas a las que he acudido han sido de este pelo. También me han tocado bodas que parecía que se estaba casando el heredero del trono, con nutrida colección de chaqués, mantillas, pamelones y pestazo a Dior, con su catering en la finca familiar de apellidos compuestos. Y un aburrimiento mortal. En lugar de una boda, parece la firma de un tratado entre multinacionales. Te tienes que meter una escoba por el culo para no desentonar. Tampoco lo soporto.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Peliculas online latino

Hablando hace unos días por teléfono con mi favorito, me comenta que desea ampliar horizontes...???... me dice, sí, que se le antojan otras mujeres. Que yo lo hago y no pasa nada. Pues que él también. Mmm... qué puedo decir con cierta Peliculas eroticas moral?. Nada.

Bueno, si.

Mi teoría es que, en principio, me parece bien. Yo no pretendo tenerlo en exclusiva, y de hecho, no lo tengo. Y entiendo con una sonrisa que le apetezca experimentar con otras pieles, que se quiera medir con otras cuerpos, y que recupere la Peliculas eroticas de la conquista... Lo entiendo, lo comprendo y lo apoyo.

Si sentiré celos el día que me diga "tengo una cita"? Seguramente, sí. Seguramente, ese día, yo estaré en mi casa sin ningún plan a la vista, y escucharé su maravillosa voz por teléfono, informándome, y advirtiendo su emoción y nerviosismo ante la perspectiva de una aventura "sin-consecuencias-según-lo-pactado". Y me tocará a mí aguantarme. Y esperaré, ansiosamente, un mensaje tranquilizador que diga algo como "todo estupendo, está buenísima, follamos toda la noche, ha sido genial. Pero te quiero a tí". Mmm....

Lo querré saber todo. Le acosaré a preguntas. Más o menos, así, enlace.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Gustavo nos pregunta (me pregunta?)

Gustavo nos pregunta (me pregunta?) a dónde vamos. Respuestas confusas. Nos invita a acompañarlos. Me callo. Responden mis compañeros que hemos quedado con otra gente. Realmente no quería tomar la menor decisión en lo que a él respecta. No quería forzar las cosas, que salieran como el destino dispusiera. Así que cada grupo continuó su camino, en direcciones opuestas, y avanzados unos pasos, me volví a mirarle y él se giró casi a la vez, sonriendo malévolamente (y esa es una de las cosas que más me pone de él, su maldita sonrisa perversa). Respiré hondo y seguí adelante.

Nos divertimos mucho, yo bebí varios gin tonics, y hacía muchísimo que no lo hacía. Me sentaron fenomenal, tanto que acabé bailando y cantando una música que ni siquiera me gusta, pero el gintonic hace maravillas en mí cuando estoy bien acompañada. A las cinco de la mañana regresábamos al hotel y fuí amablemente invitada a compartir cuarto, cama y fluidos con uno de mis compañeros. De repente escuché mentalmente mis gemidos cuando tengo un orgasmo y evalué la posibilidad de ser escuchada por el cuarto de al lado, ocupado por los otros dos compañeros no invitados a la "fiesta", y no me hacía ninguna gracia. Demasiado obvio todo. No me gustan esos rollos. Una cosa es contarlo a quién me de la gana y otra que sean testigos. Me corta mucho. Así que me fuí a dormir con mi amiga y compañera y dejamos a los hombres que se las apañaran con su sueño.

El domingo regresamos a nuestra ciudad entrada la tarde e hice repaso de los acontecimientos. Y caí en la cuenta que en tres días, sentí deseo sexual por al menos tres hombres distintos (sin contar a Benicio) y que mi deseo era real, brutal y abrasador. Si no lo desaté a todo lo que da de sí fue más por precauciones laborales que por otro tipo de impedimentos. Y que probablemente, ese sea el único impedimento (hasta la fecha).

Me siento con hambre sexual todo el tiempo. Me siento distinta, como si algo hubiera cambiado dentro de mí que no acabo de poder explicar con claridad. Siempre he tenido un excelente apetito sexual, pero ahora se ha incrementado de manera exponencial. Y mi apetito tiene mil caras distintas. Y factibles en mayor o menor medida. Como si hubiera estado encerrada en un convento por mucho tiempo y ahora saliera a la calle.

Promiscua?, puede ser, porque no practico la monogamia sexual. Ni ahora mismo la deseo. Mi actitud no hace daño a nadie y mis afectos están bien consolidados. Es como tener hambre y comer. Nada más.